Regreso a la Isla. Llegada y Grundarfjodur



kirkjufell


 

Pues sí. Después de estos dos últimos años sin poder escaparnos por culpa de la pandemia, conseguimos regresar a Islandia. No nos pudo acompañar Unai García Atienza esta vez. En su lugar nos acompañó a Fernando Molina, Rodrigo Núñez Buj y a mí, Víctor Bigas. Esta era la primera vez para él y, como no podía ser de otra manera, volvió enamorado de la Isla.

Decidimos que las habituales 7 u 8 días no serían suficiente para hacer nuestras localizaciones favoritas con suficientes garantías, así que hicimos un esfuerzo y decidimos que con 12 estaría bien. Repartimos las noches de la siguiente manera:

  • 2 noches en la zona de Grundarfjodur (Kirkjufell, Budhir...)

  • 2 noches en la zona de Vik (Skogafoss, Dyrholaey, Renisfjara, cueva de Yoda...)

  • 4 noches en Hofn (Stokksnes, Hvalnes, Skutafoss...)

  • 2 noches en Hali (Jokulsarlon)

  • 1 noche en Keflavik (Faro de Gardur)

No nos equivocamos. A pesar de que el día que llegamos había un temporal considerable, nada hacía presagiar que iba a ser un viaje cargado de suerte meteorológica, teniendo en cuenta que estamos hablando de Islandia. Para empezar, el avión tardó más de dos horas más de lo normal por los fuertes vientos de cara y la intensa nevada que estaba cayendo por la zona suroeste del país. Así que, nuestra primera previsión de hacer el atardecer ya en el Kirkjufell, se esfumaba. En lugar de aterrizar a las 14:45 como estaba previsto, el avión tomó tierra pasadas las cinco de la tarde. El viaje hasta Grundarfjodur fue una verdadera odisea. 215 kilómetros que recorrimos en más de cinco horas, con vientos fortísimos y una intensa nevada que no cesó en todo el camino.





Decidimos recuperar fuerzas, acostarnos pronto y rezar para que diera un giro de 180º el tiempo. Efectivamente, ahí comenzó nuestra buena ventura. A las cinco y media me asomé para ver qué tiempo hacía y vi que estaba despejado completamente y el viento había cesado. Ni cinco minutos tardamos los cuatro en estar entrando al coche para dirigirnos al famoso pico de Kirkjufell, concretamente a la zona de las cascadas. En el pequeño aparcamiento, con el móvil, hicimos la primera foto al cielo ya que se intuía una bella luz verde. No sabíamos si era ya nuestra primera aurora del viaje o un deseo de que así fuera. Y así fue. Llegar y besar el santo. Os pongo la mencionada foto del móvil:


jrdueso - aurora kirkjufell movil
Primera foto del viaje... con el móvil

Empezábamos bien. Ya, al amanecer, con las primeras luces, vimos que la zona de las cascadas (Kirkjufellfoss) estaba como nunca antes la habíamos visto. Completamente helada y cubierta de nieve. El río, tan solo era un pequeño hilillo de agua de no más de un metro en su parte más ancha. Fernando, Rodrigo y Víctor se quedaron en los primeros saltos de agua y yo me fui directamente a la zona de abajo. Pensé que si había tanta nieve y tanto hielo, podríamos acercarnos bien a la cascada. No me equivoqué y, al bajar, descubrí que se podía llegar hasta el pie de la cascada sin peligro. La capa de hielo era considerable. Los que conocéis el lugar lo sabréis y para los que no, decir que en la pared de piedra colindante a la cascada hay una pequeña cueva (por llamarla de alguna manera puesto que no tendrá más de 90 cm o un metro de profundidad). Bien, pues mi sorpresa fue descubrir que se llegaba a ella sin problema (en condiciones normales o te metes al río o no puedes acceder) y que, además, estaba repleta de enormes carámbanos. Recuerdo que pude estar allí más de dos horas seguidas. Eso sí. Ya sabéis lo cambiante que es el clima en Islandia. Poco a poco fue nublándose y comenzaron unas intermitentes nevadas hasta bien entrada la tarde-noche que, milagrosamente, fue despejándose.



jrdueso - kirkjufellfoss hielo
Carámbanos en la cueva de Kirkjufellfoss

No tuvimos un gran atardecer, salvo un pequeño instante que apareció algo de luz del sol, lógicamente, hacia el oeste del Kirkjufell. Pero la noche fue de escándalo. No había prevista una actividad muy alta. En torno kp 2. Pero fue suficiente. Habíamos visto en el mismo día dos veces las auroras, al amanecer y al caer la noche. Teniendo en cuenta que la mayor parte del día estuvo cubierto y nevando... Lo digo por que no cejéis en el empeño de intentarlo cuando vayáis a la isla por muy mal que esté el tiempo. Es muy cambiante. Muchísimo. Ya sabéis, si no os gusta el tiempo que hace, esperar 5 minutos (famoso y típico dicho islandés). Esto fue una constante durante este viaje.

Ya digo que no fueron unos "explotijos" del carajo, pero estuvo muy bien durante, al menos, dos horas.



jrdueso - aurora sobre el kirkjufell
La Dama Verde bailando para nosotros

Contentos con las capturas que pudimos llevar a cabo esa noche, era hora de descansar. A la mañana siguiente estuvimos sopesando ir a hacer el amanecer a la iglesia de Budhir pero al levantarnos vimos que las condiciones allí eran pésimas. Y eso que está a tan solo unos 35 o 40 kilómetros hacia el sur. Así que, de nuevo, vuelta al Kirkj. Esta vez estuvimos en la zona de la laguna que está junto a la carretera. Fue un atardecer decente, con algo de color en el cielo y, a pesar del frío y el ligero viento que soplaba, era aguantable.





Nuestra primera etapa en Grundafjordur llegaba a su fin. Repusimos fuerzas con un suculento desayuno en Samkaup y pusimos rumbo a la siguiente etapa, Vik. Pero decidimos hacerlo rodeando la península hasta llegar a la iglesia de Budhir. Ya que estábamos allí, a pesar de las malas condiciones que daban, nos arriesgamos y... efectivamente, las malas condiciones se estaban dando. Nada de lluvia ni nieve. Algo de nubes. Pero sí viento. Fortísimos vientos de más de 100 km/h. Aun así, nos arriesgamos a salir. Casi aparecemos en Keflavik!!!! jajajajaja. Fue increíble el viento que había allí. Estuvimos poco más de media hora y decidimos continuar hacia Vik.


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