Islandia 2.0 - Seven days in Paradise Hof (1)

12-Jun-2017

Continua nuestro viaje por Islandia. Comienza el tercer día. Hoy nos desplazamos hasta Hof, unos 140 kilómetros hacia el este donde permanecemos dos noches. Dejamos la zona de Vik. El tiempo avanza muy rápido. Y comienza a subir ese cosquilleo que ocurre cuando sabes que se acerca algo importante. Sé lo que es. Es Jokulsarlon, seguramente, una de las causas por las que más quería volver aquí.

 

13 de marzo de 2017

06:00 AM. El amanecer iba a ser en torno a las 7:20 y llegar a Reynisfjara se tarda escasamente 20 minutos, media hora a lo sumo. La idea, llegar como unos 50 minutos antes de la salida del sol. Concretamente en esta zona no había estado en 2014. Sí en los acantilados, pero no en la zona de la playa. Siguiendo las indicaciones de Google Maps, exactamente a las 6:30 minutos estábamos allí. Ya empezaba a clarear. Como sabréis, tanto el amanecer como el atardecer duran más en estas latitudes.

A pesar de la lluvia de la noche anterior, el día amaneció totalmente despejado. Así que sabíamos que no íbamos a entretenernos mucho una vez hubiera salido el sol.

Además, con la salida del sol, también salieron nuestros incansables compañeros de viaje, ¡¡¡los chinos!!!! Si el día de antes en Seljalandsfoss, el presagio de tan incesante multitud de ellos parecía ser cierto, aquí, en este sitio, lo pudimos cerciorar al cien por cien. No miento si os digo que cuando nos íbamos, a eso de las 9:00 de la mañana, había en la playa más de 150 de ellos en la zona de las rocas basálticas de Reynisfjara. Ahora, eso sí, el "puntazo" todavía no se había producido. Os lo cuento unas cuantas líneas más abajo. Fue cuando llegamos a una zona de aparcamiento de Vatnajokul.

 

10:00 AM. Después de volver a disfrutar del maravilloso desayuno que prepara la familia que regenta el Skogar Guesthouse, salímos hacia Hof. La idea, el planning del día, ir haciendo paradas por la zona de Skatfell antes de realizar el check-in en el Hotel Hof 1.

A la salida, ya habíamos anotado otro lugar para la vuelta. Kavernufoss, que está a escasos tres o cuatro kilómetros de Skogafoss. La atracción de Jokulsarlon era muy fuerte y teníamos ganas de llegar.

 

 

11:00 AM. Cuando vas desde Vik hacia el este, a escasos 40 o 50 kilómetros de Vik, comienzas a atravesar un inmenso campo de lava llamado Eldhraun No hay nada más. Solo restos de las erupciones constantes que se han ido produciendo a lo largo de miles de años. Esta lava ha ido dejando unas curiosas formas que se han ido cubriendo con musgo. Son como millones de balones que se han ido uniendo unos con otros. Os recomiendo parar. No se pierde mucho tiempo y merece la pena.

 

 

12:30 PM. Después de atravesar Eldhraun, como unos 70 kilómetros después de salir de Vik, teníamos prevista una parada en Fjadrarflijufur, un precioso cañón de apenas 2 kilómetros de longitud y con alturas de más de 100 metros. No era la mejor hora. Está claro que un amanecer hubiera sido lo suyo, pero está a mitad de camino entre nuestros puntos de destino y partida respectivamente. Hubiera sido igual, ya que el cielo estaba muy plomizo. Se llega muy fácil desde la A-1 hasta un pequeño aparcamiento. De aquí hacia el cañón hay muy poca distancia. Se pueden hacer dos rutas: una por el propio río y otra por los cortados, por arriba. Nosotros, visto que no íbamos a estar mucho tiempo, decidimos ir a uno de ellos, al que lleva por arriba. En verdad es un sitio impresionante, pero para sacarle el jugo, hay que saber elegir bien la hora y tener suerte con la meteorología.

 

 

02:00 PM. Seguíamos por la A-1 (Ring Road) cuando poco a poco iban apareciendo las numerosísimas lenguas del glaciar Vatnajokul. El azul del hielo llama realmente la atención y deseas parar en cada una de las lenguas. Al final, les convencí a los compañeros de parar donde había parado 3 años antes, en la zona de aparcamiento que hay (en Google Maps aparece como Svinafelljokull Parking). Es un caminito que hay al tomar un desvío en la A-1 justo cuando la carretera hace un gran giro de casi 180º hacia el sur. Al final de este camino, hay una pequeña esplanada donde puedes dejar el coche casi a pie del glaciar. En 2014 cuando aparcamos éramos los únicos que estabamos allí. Este año, tuvimos que dejar el coche prácticamente en mitad del camino. Podía haber allí más de 40 vehículos, incluidos pequeños minibuses, furgonetas, todoterrenos... ¡¡¡Madre mía, como está esto!!! Además había comenzado a llover.

 

Aquí vimos uno de los "puntazos" del viaje. Al bajar del coche, les expliqué a Rodrigo, Unai y Fernando, que, hacia la izqueirda, por las rocas, podíamos ir avanzando paralelos a la gran lengua del glaciar y al lago que se ha ido formando delante. Que podía ser peligroso porque con la lluvia, las rocas estaban resbaladizas. Al avanzar por la esplanada repleta de vehículos y de gente, nos fijamos que hay dos sillas de ruedas junto a una furgoneta. Nos extrañamos porque a partir de ahí, el acceso comienza a ser complicado. De repente, continuando por el pedregoso terreno, comenzamos a escuchar unas escandalosas risas y un ruido de motor. Incluso al principio pensábamos que era uno de los innumerables drones que habíamos estado viendo durante estos días. No, no eran drones. Casi nos atropellan dos chinas en silla de ruedas 4x4. Sí, yo tampoco sabía que existían. Resulta que hay un servicio que alquila sillas de ruedas especiales para esto terrenos. Lógicamente, no permiten salvar las rocas, pero sí el poder avanzar por zonas que, de otra manera, sería imposible. El caso es que nos hizo gracia, así como ver los piques, en plan carrera, que iban haciendo las "chinas de las sillas de ruedas 4x4".

Independientemente de esto, que tan solo es una anécdota, os recomiendo parar en este lugar como toma de contacto con los glaciares.

 

04:00 PM. Al fin, hemos llegado al hotel. Nos asignan dos pequeñas casitas unidas. Muy "monas", pero algo pequeñas. Bueno, si solo vamos a dormir en ellas, pensamos. No habíamos caído en la cambiante climatología islandesa.

La idea era comer algo e ir a pillar el atardecer a Jokulsarlon (¡por fin!). Así que, como en esa zona es difícil comprar ya que es la zona más despoblada de las que atravesamos, decidimos ir al Foss Glaciar Lagoon, un precioso hotel recién construido y que estaba a mitad de camino de Hof y Jokulsarlon, es decir, como a unos 20 kilómetros de ambos lugares. Tienen un buffet libre que está muy bien. Por fin pude hacer probar a mis compis de viaje la famosa sopa de champiñones islandesa. Alguna carne, patatas, salmón... Y, como no podía ser de otra manera, volvimos a hacer otra "españolada": nos ahorramos el pan para la cena de esa noche, jejeje.

Aprovechamos y antes de salir hacia el Jokul, nos acercamos a una cascadita que hay junto al hotel, como a 100 metros escasos. Si paráis por aquí, acercaos. Casi no hay que andar y no se pierde tiempo en llegar a ella. Hay un par de "tiros" que no están mal.

 

06:00 PM. Después de la cascadita (no sé como se llama o siquiera si tiene nombre) continuamos hacia Jokulsarlon. Todavía había ratitos de sol, pero como llevo contando durante toda la aventura, en Islandia el tiempo es muy cambiante. Al llegar a Jokulsarlon estaba ya todo cubierto. Es más había empezado a nevar.

Jokulsarlon tiene dos grandes zonas diferenciadas. Una es la zona del lago y otra la zona de la playa. Os cuento. Es un gran lago que se ha ido formando con el hielo derretido del glaciar Vatnajokul. Por el vagan los hielos que se desprenden del glaciar. Hasta aquí, nada extraño con referencia a otros lagos de este tipo. Pero, entonces ¿por qué es tan especial Jokulsarlon? Pues bien, la respuesta es sencilla. El mar está a escasos 100 o 200 metros del glaciar y se ha formado un río que comunica la laguna con el mar. Estos hielos viajan por este pequeño río hasta la playa, donde se comienzan a dispersar muchísimos metros a lo largo de la playa, que, además, es de arena negra volcánica. Nada, indescriptible. Tendréis que ir allí para comprobarlo personalmente.

Como os decía, había empezado a nevar. Dimos una vuelta por la orilla de la laguna, tanto a un lado como a otro del puente que atraviesa el río que os he comentado antes. Arreciaba la nevada y no encontrábamos un buen lugar. Los sitios que yo conocía no estaban bien, no tenían hielos en la orilla. No dábamos con un buen lugar, la luz cada vez era más escasa y la nieve no cesaba. Independientemente de la nieve, he aquí un claro ejemplo de mala planificación. Deberíamos haber ido por la tarde a buscar el sitio idóneo. Pero bueno, de los errores se aprende. En la siguiente ocasión, me parece que tiraré más de bocatas y menos de restaurantes que nos hacen perder el tiempo. Aunque claro, si no hubieramos ido al restaurante, no tendríamos pan para la cena, jajajajaja

El caso es que, decidimos dar por concluida la etapa y regresamos a nuestra minúscula casita. En la zona de Hof no nevaba pero seguía totalmente cubierto. Aprovechamos para hacer backups, limpiar el equipo y descansar algo más.

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