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Islandia 2.0 - Seven days in Paradise Hofn (2)

8-Jul-2017

Islandia nos volvió a sorprender. La invmensa nevada caída durante la noche cambió todo. De repente, fue como haber vuelto en otra época distinta. ¡Dos viajes en uno!, pensamos. Eso sí, las oportunidades de volver a disfrutar de las auroras se iban esfumando. De nuevo buenas perspectivas para esa noche. ¿Se volverían a truncar?

 

16 de marzo de 2017

06:15 AM. Cuando habíamos salido del restaurante la noche anterior y habíamos visto la nevada que estaba cayendo, aunque copiosa, no podíamos haber imaginado lo que, a posteriori, cambiaría tanto el paisaje. Si bien nos habíamos desilusionado un poco con la poca nieve que había sobre la montaña, al llegar esa mañana a Stokksnes nuestra percepción cambió por completo. Ya en el corto trayecto que hay desde Höfn hasta la bahía sabíamos que habría nieve acumulada, pero al llegar y descubrirlo, ninguno de los cuatro podíamos borrar la sonrisa de nuestra cara.

 

 

 

La mañana acompañaba. Hacía bastante frío (un par de grados bajo cero), pero al no haber nada de viento, uno se encontraba allí de maravilla. Poca gente también y, los que había, españoles. Como no podía ser de otra manera, establecimos buenas conversaciones y intercambiamos impresiones, consejos...

 

Más o menos, íbamos repitiendo encuadres y composiciones de la tarde anterior. Es en ese momento en el que te van viniendo imágenes que has visto de este asombroso lugar y que, al verla te dices: "Esa la quiero hacer yo". Pues nada. Te encuentras en situación de hacerlo. Y, había una que en el momento que la vi supe que quería hacer algo parecido: La montaña nevada con su reflejo en el agua de la bahía con la marea baja y un primer plano con el agua congelada. La foto que había visto era con nubes altas y unos colores asombrosos en el cielo. Eso sería lo que diferenciaría mi foto. El cielo lo teníamos esa mañana muy cubierto. 

 

11:00 AM. Hora de volver para desayunar. Demasiadas horas sin llenar el buche, pero podíamos haber estado allí 24 horas seguidas. Al salir por la barrera que hay para entrar en la bahía de Stokksnes, nos hacercamos al Café que hay a la entrada para pagar nuestro ticket. Le dijimos al "colega" que íbamos a volver por la tarde ese día y que no nos volviera a cobrar. A regañadientes, conseguimos convencerle.

 

Ya en la cocina de nuestra casa, con nuestro suculento desayuno, planificamos el día. Las opciones, teniendo en cuenta como iba yendo el día, no eran halagüeñas. Incluso comenzó a llover, en ocasiones, con fuerza. Pero seguíamos confiando en las previsiones para esa noche. Parcialmente despejado y con actividad kp5.

 

Hablamos de seguir con nuestros planes previos y acercarnos hasta el faro de Hvalnes. Desde allí podían hacerse buenas compos de la zona de Stokksnes pero en sentido contrario. Al estar tan cubierto, deshechamos la idea. Al final se iba echando encima el tiempo y no habíamos decidido nada. Lo achacamos también al cansancio acumulado. Decidimos salir a dar una vuelta y conocer Höfn. Fuimos hasta el puerto, donde hay una importante industria conservera.

Al final, nuestro plan fue ese únicamente. Comimos en el hotel y aprovechamos para echar una cabezadita que nos permitiera estar despejados para la noche que nos esperaba.

 

Poco a poco, el cielo se había ido despejando un poco. No del todo, como nosotros hubiéramos deseado, pero sí lo suficiente como para "pillar verde".

 

05:00 PM. Definitivamente, los duendes islandeses, se habían puesto de nuestro lado. El cielo casi despejado por completo y viento casi en calma. Al llegar a Stokksnes de nuevo, de nuevo salió a relucir esa sonrisa tonta en nuestras caras. Las únicas nubes que se veían, en el sitio apropiado y la dirección del viento, hacia el norte, con lo que con las largas exposiciones, las estelas de la nubes en movimiento, irían hacia la montaña.

 

07:00 PM. Esta era la hora a la que se ponía el sol. Con nuestros dedos aún cruzados, el cielo seguía despejado. Pero el viento había empezado a cambiar. Tras una "calma chicha" (calma total), se había ido despertando un aire gélido que venía directamente del norte. El frío se estaba empezando a notar. Eso sí, en ese momento, con los colores que había, ni nos afectaba ni nos dábamos cuenta.

 

 

Iba en aumento el viento. Según estaban dando en tiempo real en la página de referencia para nuestras previsiones meteorológicas, vedur, en ese momento la dirección del viento era 180º, es decir, norte-sur, y velocidades superiores a 70 km/h. Por el momento, la previsión de tener despejado al menos hasta la una o dos de la madrugada, seguía intacta. ¡¡¡Qué bien nos había venido la spanish siesta!!!

 

10:00 PM. Tras un buen rato descansando dentro del coche y con el buche lleno por nuestros fabulosos bocatas, salí fuera del coche a echar con Unai un cigarrito. Como en la primera noche (¡qué lejos quedaba ya!), gracias a ese cigarrito, descubrimos de nuevo que la dama verde del norte, no estaba vigilando (¡¡joder, que bien me ha quedado!!).

 

El viento había subido en intensidad y, lo que era peor, la sensación térmica, y no quiero exagerar, sería de no más de -10º, si no más. Conforme iba pasando el tiempo, iban subiendo en intensidad las auroras. Casi casi ni hacía mella en nosotros el rotundo frío. Hasta que, con nuestras composiciones soñadas, aparecieron ellos: ¡¡los chinos!! Posiblemente, en el peor momento. Cuando mejores auroras había, comienzan a venir un desfile de coches por la lengua de tierra que lleva hasta el aparcamiento que hay junto a las dunas negras. Y, como no, con las puñeteras luces largas. Acabamos el diccionario de insultos soltándoles improperios, pero no había nada que hacer. Llegaban, bajaban, iluminaban, nos jodían y se iban. Al final, no solo chinos. Lo peor fue un grupo de alemanes, dos chicas y tres chicos. Los que habéis estado en Stokksnes no hace falta que lo explique, pero para el que no, que sepa que la zona de las dunas negras, desde donde se mira directamente hacia la montaña, es grande. Las posibilidades de encuadre son enormes. Pues no. ¡¡¡A nuestro lado!!! Es más, incluso con su trípode, una de ellas, golpeó mi trípode cuando estaba disparando. Si no puedes con el enemigo, pásate a él. Unos metros hacia adelante y unos cuantos destellazos con la linterna. Aunque claro, con los brasas de los chinos llegando con las luces largas puestas, pues como si nada.

 

 

 

Los alemanes no estuvieron mucho y los chinos poco a poco dejaron de llegar y los que había, se metieron en sus coches o se fueron también.

 

Poco a poco se fueron apagando las auroras y se fue nublando cada vez más, así que decidimos volver a meternos al coche a hacer tiempo, que a eso de las dos daban otra ventana en las nubes sobre Stokksnes.

 

01:45 AM. El frío se estaba haciendo insoportable, a la vez que el viento arreciaba con más fuerza si cabe. Os aseguro que, pocas veces he pasado tanto frío en mi vida. No había manera de conseguir entrar en calor. La tiritera era considerable, así que, dado que las nubes, en vez de dispersarse ser fueron haciendo más compactas. Las previsiones en vedur también cambiaron y daban cubierto todo lo que quedaba de noche. No quedaba otra que regresar al hotel. Además, había que tener en cuenta que al día siguiente era nuestro último día y teníamos que hacer un largo viaje hasta Keflavik, en el extremo opuesto de la isla, más de 500 kilómetros a los que habría que sumar todos los desvíos y paradas que queríamos hacer, como llegar hasta Bruarfoss. En total fueron cerca de 650 kilómetros los que hicimos en el camino al aeropuerto. Pero eso, os lo cuento mañana.

 

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