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Islandia 2.0 - Seven days in Paradise Höfn (1)

24-Jun-2017

Hoy empezamos nuestra penúltima parte del viaje. Otro de los "platos fuertes" del mismo: Stokksnes, al Este de la isla. Trayecto corto desde Hof pero antes, última visita a Jokulsarlon. El tiempo se está empezando a notar que pasa rápido y nuestro viaje se acaba.

 

15 de marzo de 2017

06:15 AM. La idea para hoy es acercarnos a ver el amanecer en el lago de Jokulsarlon. Pero no en la zona del aparcamiento principal, sino más hacia la parte oeste del lago, a ver qué encontramos por allí. La hora del amanecer, las 7:20. Y, la luna, se pone en torno a las 8 de la mañana. Igual podríamos conseguir algo curioso.

 

 

Como había empezado a ser costumbre, el cielo lo llevábamos "cambiado" durante todo el viaje, a excepción de la noche de Grundarfjordur. Cuando debía haber nubes, el cielo estaba despejado y viceversa, cuando tenía que estar depejado, había nubes. Bueno, es algo inevitable. No puedes controlar la meteorología. ¡Y menos en Islandia!

Para variar, el día había salido despejado por completo. Cuando llegamos al Jokul, tan solo había unas nubes "gordotas" sobre el glaciar. ¿Serían las mismas que la que había la noche anterior? Seguro. El caso es que volvíamos a tener menos oportunidades ya que, en el momento en que el sol apareciera, la oportunidad de sacar algo llamativo, se esfumaría.

 

Al final, pues lo que suele pasar. Que incluso no habiendo buena luz, te lías a hacer fotos y más fotos. Sí, de esas que sabes que no vas a procesar. Que las guardas como recuerdo y poco más. Salvo las primeras fotos pre-amanecer, donde el cielo nos regaló unos magentas espectaculares con la luna en medio, la mañana no se dio muy bien que digamos.

 

11:00 AM. Dimos por concluida nuestra estancia en Hof y tras un copiosísimo desayuno, cargamos las maletas y directos a Höfn, la cual está a escasos 120 kilómetros, no más de hora y media que seguro serían más por nuestras continuas paradas.

 

04:00 PM. Con buena gana de comer llegamos a Höfn, así que aprovechamos y complacimos a nuestros estómagos vacíos antes de ir a Stokksnes. El hotel, que en verdad era una Guesthouse, estaba de auténtico lujo. El nombre, Apotek Guesthouse. Una casita con unas habitaciones amplísimas, dos cocinas, neveras, microondas.... y una calefacción infernal!! Esto me vino genial, ya que tenía todavía caladísimas las Sorel desde la mañana anterior en la playa de Jokulsarlon.

En 2014 ya fue, junto con Jokulsarlon, el lugar que más me cautivó en Islandia. Y eso que no pude contemplarlo por completo pues en esa ocasión estaba bastante nublado. Esta vez tampoco pintaba del todo bien. Incluso cayeron algunas gotas cuando nos dirigíamos hacia allí. Nada serio. Lo bueno que, al llegar, lo que es la montaña se veía por completo de lado a lado y de arriba a abajo. Ya era más que la vez anterior.

 

 

Imaginaba que iba a haber mucha más gente (sí, hablo de chinos!!!) allí. Se conoce que, como está más alejado de lo más típico de visitar pues no llegan tantos. El caso es que la luz fue poniéndose cada vez mejor. Las nubes medias que había, por una vez, nos ayudaban a ello. Esperaba también que, en esta época del año, hubiera mucha más nieve sobre Stokksnes. Solo en la parte alta de la montaña. Bueno, no se puede tener todo (pensé de nuevo como consuelo).

 

Se iba poniendo cada vez más espectacular. Incluso se levantó algo de viento que hacía que las nubes se movieran cada vez más rápido. Perfecto para las largas exposiciones. La marea estaba muy baja, así que para conseguir reflejos de la montaña sobre la arena de la orilla tenías que acercarte mucho a esta. Así fue que, en una larga de 30 segundos, allá por el segundo 24 o 25 se acercó una ola despacito pero constante. ¡¡Hasta por encima de la rodilla subió el agua!! Pero ahí estaba yo sujetando con fuerza el trípode y notando el agua helada como se colaba por todos los sitios. ¡Hala, mi segundo par de botas caladas también! Esperaba que cuando llegáramos al hotel la calefacción del infierno hubiera hecho su trabajo. Para ayudar un poquito, como nota de consejo, además de cubrirlas con una toalla para almacenar más calor, las rellené con papel de periódico.

 

 

 

08:30 PM. El día estaba ya echado. Llevábamos ya unas tres horas allí. Y las nubes continuaban bajando. Además, nos esperaba el famoso bocadillo de langosta de Höfn. No podíamos resistirnos a probarlo. Como todo en Islandia, caro, pero mereció la pena. Nosotros decidimos ir al Kaffi Hornid. Está a escasos 100 metros de nuestro hotel. Ya habíamos hecho la compra para el día siguiente en el supermercado que hay entrente del Apotek Guesthouse, nuestro alojamiento. En Islandia hay dos grandes cadenas de supermercados: Netto y Bonus. El de Höfn era un Netto. Incluso compramos para traer a España Ballena ahumada. Si no la compráis, tampoco pasa nada!!!!.

Al llegar al restaurante, una ligera nevada había comenzado a caer. Obviamente, la temperatura había caído bastante, pero como el viento había cesado, la verdad es que se estaba bien. Estaba claro que esa noche, tampoco podríamos ver las auroras, pese a que anunciaban una alta actividad. Solo nos quedaba la noche siguiente.

Preparad cartera si al final os decidís por el Kaffi Hornid, pero merece la pena. Los postres también. Además tienen una buena carta de cervezas, tanto locales como de importación. ¡Nos supo todo a Gloria!

 

Lo sorprendente fue al salir y dirigirnos hacia el hotel. Habíamos decidido, dada la cercanía, ir andando. Craso error. La nevada era ya considerable y en el breve espacio de tiempo que habíamos estado cenando, se habían acumulado ya unos 10 centímetros de nieve. Con ello, nos costó un esfuercillo llegar hasta el hotel.

Recuerdo despertarme durante esa noche para ir al baño. Me asomé a la ventana y la nevada seguía cayendo con fuerza. Serían en torno a las dos o dos y media de la noche. Malas previsiones se presentaban para el amanecer en Stokksnes a la mañana siguiente.

 

Pero, como he dicho durante este relato, Islandia y su clima son imprevisibles. Esa nevada nos regaló, para mi gusto, las mejores fotos de todo el viaje. Ya os fijaréis en la diferencia de Stokksnes de un día para otro. Os lo cuento mañana.

 

 

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